Después de 20 años sin una nueva entrega, Capcom recupera su saga de samuráis mediante un reinicio que conserva el ADN de Onimusha y moderniza su acción. El resultado sobresale cuando obliga a cruzar katanas, pero pierde fuerza al alejarse de esos duelos.
Historia y contexto
Onimusha: Way of the Sword funciona como una aventura independiente, con personajes nuevos y sin conexiones necesarias con los cuatro títulos principales. El protagonista es Miyamoto Musashi, recreado con el aspecto y los movimientos faciales del actor Toshiro Mifune. Tras obtener un guantelete Oni habitado por el espíritu de una misteriosa dama, el samurái debe enfrentarse a los Genma para salvar Kioto.
Musashi acepta esa responsabilidad a regañadientes mientras vuelve a cruzarse con su viejo rival, Sasaki Ganryu, quien también posee un guantelete. Es un relato de rivalidades y enfrentamientos cargados de dramatismo, pero no especialmente profundo y con un comienzo al que le cuesta encontrar ritmo.
Gameplay
Aunque toma elementos asociados a los Souls, Onimusha: Way of the Sword no transforma la saga en un soulslike. No hay recuperación de posesiones después de morir y el movimiento resulta más ágil. Su gran virtud es combinar una dificultad exigente con la velocidad y espectacularidad de un hack and slash, construyendo duelos de samuráis intensos alrededor de distintos tipos de parry.
La katana y el arco forman el arsenal principal, acompañados por armas Oni que exigen acumular almas específicas. El guantelete permite absorber distintos tipos de almas, mientras que la progresión abre mejoras de vitalidad, ataque, ropa, armas, brazalete y amuletos. También hay árboles de habilidades destinados al arma especial, las acciones y las diferentes variantes de parry. El modo fácil puede incluso señalar qué botón corresponde pulsar para responder a cada ataque.
Los jefes son el corazón de la experiencia: enfrentamientos como el de Daidara demuestran cómo el combate gana profundidad conforme avanza la campaña. Además, desde el comienzo hay una arena donde repetir estas peleas. La contracara es la falta de variedad, especialmente por la reiteración de minijefes como Byakue y Dohatsu-ten.
El desarrollo alterna niveles completamente lineales con una pequeña zona abierta ubicada en el este de Kioto. Desde un santuario, Takamura entrega misiones y es posible completar encargos, buscar cofres, cerrar grietas, realizar tareas de Lady Murasaki y encontrar coleccionables con forma de perretes. Sin embargo, el escenario abierto responde a una estructura genérica y sus actividades opcionales rara vez alcanzan la calidad de los combates. La historia principal ronda las 20 horas y puede extenderse hasta 30 al avanzar con calma.
Gráficos y audio
El RE Engine sostiene una puesta en escena vistosa, cinematográfica y visceral. Musashi concentra buena parte del impacto visual gracias a unas animaciones faciales extraordinariamente expresivas, potenciadas por el trabajo realizado a partir de Toshiro Mifune. Los jefes también aprovechan esa presentación para convertir cada duelo importante en un espectáculo.
El juego cuenta con doblaje al español. En el plano técnico, la versión de Nintendo Switch 2 ofrece un funcionamiento sólido y conserva correctamente la intensidad de los enfrentamientos.
Veredicto
Onimusha: Way of the Sword recupera la personalidad de la saga sin limitarse a imitar a FromSoftware. Su sistema de combate, los parrys y los jefes están entre sus mayores triunfos, y mejoran notablemente después de unas primeras horas discretas. Una dificultad algo elevada también ayuda a que todas sus mecánicas encuentren sentido.
No todo está igual de afilado: la narración tarda en despegar, algunos enemigos se repiten demasiado y el este de Kioto aporta actividades poco estimulantes. Aun con ese margen de mejora, cuando enfrenta a dos guerreros cara a cara entrega una aventura de acción espectacular y uno de los regresos más sólidos de Capcom.




