Silver Pines toma la estructura de un metroidvania y la cruza con survival horror para construir una de las propuestas independientes más llamativas de 2026. Su atmósfera, el misterio central y una estética muy particular sostienen una aventura sólida, aunque el combate puede dividir opiniones y las batallas contra jefes representan su punto más flojo.

Historia y contexto
La historia nos pone en la piel de un investigador privado que llega al pueblo de Silver Pines mientras busca al músico Eddie Velvet. Ese punto de partida alimenta un misterio central atrapante y acompaña bien la exploración: cada hallazgo resulta significativo y ayuda a mantener el interés por descubrir qué está pasando en este extraño lugar.

Gameplay
Silver Pines es un metroidvania en toda regla, organizado alrededor de un mapa 2.5D y descubrimientos que recompensan el avance. También incorpora una cámara con la que podemos fotografiar objetos, una función que encaja dentro de su propuesta de investigación y exploración.
El combate busca que cada enemigo represente un peligro real. Su mecánica más particular obliga a recargar manualmente cada cartucho o bala mediante un pequeño quick-time event, una decisión capaz de generar tensión pero que también convierte al sistema en el aspecto más divisivo del juego. El problema se vuelve más evidente frente a los distintos jefes de la campaña: sus enfrentamientos terminan resultando tediosos y cortan el ritmo.

Gráficos y audio
La presentación visual es uno de sus grandes argumentos. La combinación de animaciones rotoscópicas con un diseño casi caricaturesco le entrega una identidad reconocible, mientras que la calidad de las animaciones y una atmósfera impecable consiguen que Silver Pines se sienta como algo propio dentro del género.
Veredicto
Silver Pines es una interpretación espectacular del metroidvania y, al mismo tiempo, una experiencia de survival horror sólida. El misterio, la exploración y su estilo visual compensan un combate que no va a convencer a todo el mundo. Sus tediosas peleas contra jefes le impiden alcanzar una nota superior, pero no borran el impacto de una de las mayores sorpresas de 2026.








